Pocos, pero muy eficaces

Más de 25.300 emprendedores cántabros se lanzaron al autoempleo en 2011, con la idea de ganar más y perder de vista al jefe

Cantabria no tiene muchos emprendedores, pero los que están son de calidad. Crean empleo, sus empresas superan el examen de los cuatro años y tienen una buena formación. Y es que en Cantabria no se emprende por necesidad como en la mayoría del país. Se emprende todavía por oportunidad. Por perder de vista al jefe, ser independiente y ganar más dinero. Hay futuro y hay esperanza. El emprendedor potencial, el que está pensando en poner en marcha una idea, aumentó en este último año. Vuelve la ilusión en una región que destaca por el talento y la formación de sus jóvenes.

Estas son algunas conclusiones del último informe Gem-Cantabria 2011 (Global Enterpreneurship Monitor), promovido por Cantabria Campus Internacional para medir el índice de autoempleo. Dirigido por Francisco Javier Martínez, está coordinado por la profesora Ana Fernández Laviada, especialista en emprendimiento.

Se estima que en ese año hubo 14.395 iniciativas emprendedoras en Cantabria, en las que participaron 25.309 emprendedores. Un incremento con respecto al año anterior en este último caso del 17,8%. Pese a todo, Cantabria ocupa hoy una de las posiciones más bajas en su actividad emprendedora. No todo es malo, aquí todavía no se emprende por necesidad. Cantabria todavía es tierra de oportunidades desde el punto de vista del emprendedor.

No emprende quien está en el paro y necesita un salario, o carece de proyecto empresarial y no supera los dos años de vida. Emprende quien tiene una buena idea, la madura, hace un plan de negocio y su meta es completar sus ingresos y ser independiente, ser su propio jefe. Y es que no hay otra. Si quieres salir adelante tienes que plantear un proyecto, pero también pensar en el futuro, en innovar, buscar negocio en el exterior y diversificar la producción.

Es la receta para quien está pensando emprender, y si no tiene en cuenta estos factores posiblemente su proyecto fracase. La TEA, o sea, la Tasa de Actividad Emprendedora, era en Cantabria de las más altas de España, pero desde 2008, con la llegada de la crisis, los emprendedores cántabros guardaron el dinero y decidieron esperar a que pasara la tormenta. La actividad cayó hasta el año pasado cuando se ha experimentado un ligero repunte. Hoy esa tasa está en el 3,8, dos puntos exactos por debajo de la media nacional. Pero hay un análisis positivo en este dato, comenta Ana Fernández Laviada. «Los cántabros cuando emprenden lo hacen con buenos proyectos que perduran en el tiempo», explica. Y un segundo apunte positivo: se ha duplicado la figura del emprendedor potencial hasta el 8,9%. Y esto se traduce en que en la estadística de este año la actividad emprendedora crecerá.

Pese a todo, no hay que lanzar campanas al vuelo. Por ejemplo, la mujer está perdiendo protagonismo en el emprendimiento. Esto lo explica bien Ana Fernández Laviada. Al haber más paro, muchas mujeres deciden volver a casa para hacerse cargo de la familia y es el hombre el que vuelva a tomar el rol de trabajar fuera del hogar.

Es preocupante, indica la profesora, que en Cantabria el porcentaje de mujeres emprendedoras es de los más bajos de Europa. Y es que hasta 2009, Cantabria tenía una de las tasas de actividad emprendedora femenina más altas de España y con la llegada de la crisis, «el bajón ha sido muy grande». Pero todo tiene explicación para Fernández Laviada: la mujer es más prudente y asume menos riesgos que el hombre a la hora de emprender «y ante la incertidumbre que hay en el panorama económico ha decidido retirarse antes que el hombre». Por eso, otra de las conclusiones del estudio es que las cántabras emprendedoras perciben en menor medida que los varones de la región que el emprendimiento es una buena opción profesional, «tal vez porque manifiestan tener más miedo al fracaso en esta actividad», explica Fernández Laviada.

Furgón de cola

Cantabria figura hoy en los puestos de cola de España y del mundo. De las 55 naciones que han participado en el proyecto GEM 2011, Cantabria apenas supera a países como Eslovenia. Y a nivel nacional, viaja en el furgón de cola por encima sólo de Asturias. Pero no todo es malo. Cantabria tiene un alto porcentaje, muy superior al de España, de empresas que superan los primeros cuatro años de vida. Esta tasa es del 15%, cuando a nivel nacional apenas alcanza el 9%. Y la tasa de abandono en la región roza el 2%.

¿Y cómo se comporta el emprendedor cántabro? El estudio también tiene respuesta para esta pregunta. La mayoría busca una mayor independencia. Es el principal motivo que subyace bajo el impulso de emprender por oportunidad en Cantabria. Luego está quien quiere aumentar sus ingresos o quien busca mantenerlos, en muchos casos porque en la familia se deja de percibir un salario. A los cántabros, concluye Fernández Laviada, «les gusta la independencia, ser sus propios jefes y no depender de otro en su trabajo».

El perfil del emprendedor cántabro es predominantemente masculino. Su formación es buena, corresponde con un nivel de Formación Profesional superior y estudios universitarios.

Y la mayoría son españoles que ejercen esta actividad a tiempo parcial o completo. Predominan emprendedores con un nivel de renta muy alto y en el 66% de los casos su salario asciende a 2.400 euros al mes. Se trata en su mayoría de hogares con tres personas.

Un dato significativo es que tres de cada cinco emprendedores tiene formación específica para emprender, pero en muchos casos la Universidad de Cantabria ha detectado que les falta formación para diseñar un plan económico, de comunicación o gestión de recursos.

Por eso, en sus conclusiones el estudio apuesta por fomentar la formación en emprendimiento para ayudar a mantener las empresas en el tiempo. La edad medida del emprendedor ha aumentado en este último año y es de 38,2 años. Y una franja que ha experimentado un aumento considerable es la que va de los 34 a los 44 años. Mientras, los emprendedores jóvenes retroceden con respecto al año anterior, con la única excepción del emprendedor potencial, el que está pensando en poner en marcha un negocio.

La mayoría de las iniciativas emprendedoras que se han puesto en marcha en Cantabria en el último año están orientadas al consumo, aunque su peso es hoy bastante menor que el que tenía hace dos años.

Llega la microempresa

La mayoría de las empresas que ponen en marcha los emprendedores cántabros son microempresas, con menos de 10 trabajadores. Y un dato positivo; la mayoría de estas iniciativas espera tener en los próximos años entre 1 y 5 empleados. Aunque Fernández Laviada hace un inciso en esta afirmación del estudio: la mitad de las empresas a las que se les preguntó si pensaban ampliar plantilla no respondió. La incertidumbre en el futuro es grande. El miedo también se traduce en que hay menos iniciativas innovadoras y menos proyectos que planean salir al mercado exterior. Y si Fernández Laviada tiene algo claro es que «para salir adelante tienes que innovar, buscar mercados en el exterior, crecer y diversificar el negocio». Otro dato positivo a sumar a los emprendedores cántabros es que el último año volvieron a aumentar las iniciativas con tecnología de última generación. Y con optimismo, aumenta el número de empresarios que esperan una notable expansión en los próximos años.

Pero para llegar a poner en marcha la empresa antes necesitas dinero. El caso más frecuente es que 6.000 euros sean suficientes para empezar a andar. Pero, ¿cómo se consigue este dinero? En la mayoría de los casos, los emprendedores piden dinero a los familiares directos. Otros acuden a los amigos o vecinos. Y muy pocos al banco, más que nada porque el crédito no acaba de fluir. Apenas un 3% actuó como ‘Business Angel’ en los tres últimos años. Una figura muy utilizada en otros países y con escasa implantación en Cantabria. Se trata de inversores que apoyan buenas ideas a cambio de una participación en la empresa.

Miedo al fracaso

El informe sobre emprendedores concluye con la opinión de varios expertos. Ellos afirman que en Cantabria hay buenas oportunidades de negocio y gente preparada para explotarlas adecuadamente. Aunque también consideran que en Cantabria el miedo al fracaso está más acentuado que en el resto de España y la Unión Europea.

Pese a todo, detectan que en la situación actual de Cantabria existe una cierta reactivación de la ilusión por emprender, así como un intento por revalorizar la popularidad del empresario.

Y un último dato positivo: los emprendedores cántabros son los más rápidos de España en reaccionar al detectar una nueva oportunidad de negocio. Por último, el informe concluye con dos suspensos. El primero a la educación y formación emprendedora en los niveles de primaria y secundaria. El segundo, a las políticas gubernamentales.

Fuente: El Diario Montañés

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